LA LEY VIVIENDA PAH CONTIENE SOLUCIONES MIENTRAS QUE LA PROPUESTA DE LEY DE CIUDADANOS PROMUEVE EL ODIO

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El pasado 20 de marzo, el partido de Albert Rivera se alió con el PP en la Mesa del Congreso para impedir la tramitación de la Ley Vivienda PAH. Una propuesta de ley realizada por las mismas familias afectadas que durante los últimos 9 años han parado desahucios a pie de calle. Una propuesta que, de aprobarse, acabaría con la emergencia habitacional. De este modo, PP y Ciudadanos pretendían impedir que una ley necesaria para salvar vidas en juegos ni siquiera se debatiera en el Congreso, protagonizando uno de los ataques más grotescos a la democracia.

Por si fuera poco, el mismo día en que Ciudadanos daba la espalda a las familias vulnerables, registraba en el Congreso una propuesta de ley para agilizar los desalojos forzosos de familias que se han visto en la necesidad de ocupar. De nuevo, Ciudadanos demuestra no tener ningún tipo de visión sobre la problemática habitacional actual. Los precios del alquiler han aumentado un 40% sólo entre 2013 y 2017. Más del 60% de los desahucios son actualmente por impagos de alquiler, porque las familias no pueden hacer frente a los precios desorbitados. Y las personas vulnerables que se ven en la calle, encuentran cerradas las puertas de la Administración pública, la cual solo cuenta con un 1% de parque público en todo el Estado para realojar a las 600.000 familias que han sido desahuciadas desde 2009.

Estas cifras de la vergüenza son obra de las políticas del gobierno del PP que tanto protege Ciudadanos. Resultado de años de ausencia de políticas públicas que aseguraran el Derecho a la Vivienda, unido al bloqueo sistemático de cualquier iniciativa ciudadana que ofreciera soluciones reales. Un contexto donde las familias tienen que acabar decidiendo entre vivir en la calle con sus hijos, u ocupar por necesidad. El gobierno del PP es quien ha provocado e incitado que las familias se vean forzadas a ocupar. Una decisión que acarrea momentos de desprotección jurídica y tensión emocional para las familias, ya que se encuentran en una situación de incertidumbre e irregularidad.

Ciudadanos, en vez de ofrecer soluciones que aumenten el parque público y regulen los precios del alquiler, registra una ley que se centra en permitir a la policía entrar a la fuerza en viviendas ocupadas sin ninguna orden judicial para identificar a los ocupantes. Más aún, esta propuesta incluye que las familias que ocupen viviendas ya no puedan acceder a ayudas públicas durante períodos de 6 meses a un año, con lo que dejan a las familias en una completa desprotección que les incita a reincidir en la ocupación para poder sobrevivir. Y repitiendo de este modo un bucle de criminalización que no ofrece soluciones. Además, endurece gravemente las penas de cárcel, amplía el plazo de prescripción del delito, y permite a los Ayuntamientos desahuciar. El único objetivo de esta iniciativa es proteger el conjunto de pisos vacíos que acumulan los bancos tras haber desahuciado a cientos de miles de familias. Hablamos de pisos vacíos que acumulan a precios elevados, para así elevar el precio del mercado y especular con la vivienda.

La Ley Vivienda PAH sí que ofrece soluciones, porque resuelve el auténtico problema: la ausencia de políticas públicas que garanticen el Derecho a la Vivienda. Con este afán, proponemos en primer lugar la creación de un parque público de alquiler, forzando a los bancos a que cedan sus pisos injustificamente vacíosa las Administraciones municipales. En estos pisos cedidos se podría realojar a las familias en emergencia, con alquileres sociales de 10 años por un 18% de sus ingresos. Con lo que las cesiones no costarían nada de dinero de los presupuestos del Estado, e incluso podrían representar una entrada de ingresos de las Administraciones municipales a través de estos alquileres sociales.

Nosotras ya estamos haciendo efectiva esta medida mediante la campaña de la Obra Social la PAH, en la que realojamos familias en pisos vacíos de entidades financieras que han sido rescatadas con dinero público. Cada uno de estos realojos es una recuperación de una vivienda que debería ser pública, devolviendo su función social y rescatando a las personas en vez de a los bancos. A día de hoy, hemos conseguido realojar a más de 4.000 personas. Lo que demuestra que es cuestión de voluntad política que estas victorias, conseguidas desde abajo y sin recursos, sean convertidas en una ley que nos proteja a todas.

Y aún llegamos más lejos, proponiendo en la Ley Vivienda PAH que existan mecanismos de primera oportunidad que garanticen el acceso de las familias a un alquiler asequible. Este objetivo se alcanzaría dotando a los Ayuntamientos de la capacidad de crear índices de referencia, con los que establecer baremos que marquen los precios adecuados de los alquileres según las características de las viviendas y la capacidad adquisitiva de la población. Una medida que ya funciona en Alemania, y que permitiría evitar procesos de expulsiones de vecinas de sus barrios y municipios de toda la vida por no poder hacer frente a los alquileres.

Con estas medidas en marcha, las familias no se verían forzadas a ocupar, porque el Derecho a la Vivienda estaría garantizado para todas nosotras y las futuras generaciones. La buena noticia, es que todavía existe la posibilidad de debatir democráticamente la Ley Vivienda PAH en el Congreso. A pesar de que Rivera y Rajoy se aliaron para impedir su tramitación y que así continuarán los desahucios, ahora existe la opción de presentar un recursofrente al Congreso. Este recurso obligaría a que la Mesa del Congreso volviera a valorar la necesidad de tramitar nuestra ley, lo que sería un mínimo democrático.

Es inadmisible que dos partidos políticos establezcan una frontera en el Congreso entre lo que se puede hablar y lo que no. Ciudadanos pretenda que sólo se pueda hablar de criminalizar a las familias vulnerables, mientras impide que se hablen de soluciones de sentido común que ya funcionan en el resto de la Unión Europea. En democracia, la voz de la ciudadanía, y especialmente de aquellas personas más vulnerables, debe ser escuchada. Nosotras lo tenemos claro. PP y Ciudadanos pretenden secuestrar la democracia, pero nosotras la recuperaremos en las calles. Seguiremos en pie, desobedeciendo leyes injustas, hasta conseguir una ley de justicia.

¡Sí Se Puede!

8 de marzo huelga feminista

JUNTAS SOMOS MÁS. Cada 8 de Marzo celebramos la alianza entre mujeres para defender nuestros derechos conquistados. Fue la unión de muchas mujeres en el mundo, la que consiguió grandes victorias para todas nosotras y nos trajo derechos que poseemos hoy. Nos precede una larga genealogía de mujeres activistas, sufragistas  y sindicalistas. Las que trajeron la Segunda República, las que lucharon en la Guerra Civil, las que combatieron al colonialismo y las que fueron parte las luchas anti-imperialistas. Sin embargo, sabemos que aún no es suficiente: queda mucho por hacer y nosotras seguimos luchando.

La sororidad es nuestra arma; es la acción multitudinaria la que nos permite seguir avanzando. La fecha del 8 de marzo es nuestra, internacional y reivindicativa. 
Hoy, 8 de Marzo, las mujeres de todo el mundo estamos convocadas a la HUELGA FEMINISTA.

Nuestra identidad es múltiple, somos diversas. Vivimos en el entorno rural y en el entorno urbano, trabajamos en el ámbito laboral y en el de los cuidados. Somos payas, gitanas, migradas y racializadas. Nuestras edades son todas y nos sabemos lesbianas, trans, bisexuales, inter, queer, hetero… Somos las que no están: somos las asesinadas, somos las presas. Somos TODAS. Juntas hoy paramos el mundo y gritamos: ¡BASTA! ante todas las violencias que nos atraviesan.

¡BASTA! de agresiones, humillaciones, marginaciones o exclusiones. Exigimos que el Pacto de Estado contra las violencias machistas –por lo demás insuficiente– se dote de recursos y medios para el desarrollo de políticas reales y efectivas que ayuden a conseguir una sociedad libre de violencias contra las mujeres y niñas. Denunciamos la represión a quienes encabezan la lucha por los derechos sociales y reproductivos.

¡BASTA! De violencias machistas, cotidianas e invisibilizadas, que vivimos las mujeres sea cual sea nuestra edad y condición. QUEREMOS poder movernos en libertad por todos los espacios y a todas horas. Señalamos y denunciamos la violencia sexual como expresión paradigmática de la apropiación patriarcal de nuestro cuerpo, que afecta de modo aún más marcado a mujeres en situación de vulnerabilidad como mujeres migradas y trabajadoras domésticas. Es urgente que nuestra reivindicación Ni una menos sea una realidad.

¡BASTA! De opresión por nuestras orientaciones e identidades sexuales! Denunciamos la LGTBIfobia social, institucional y laboral que sufrimos muchas de nosotras, como otra forma de violencia machista. Somos mujeres y somos diversas.

¡MUJERES LIBRES, EN TERRITORIOS LIBRES!

Somos las que reproducen la vida. El trabajo doméstico y de cuidados que hacemos las mujeres es imprescindible para el sostenimiento de la vida. Que mayoritariamente sea gratuito o esté devaluado es una trampa en el desarrollo del capitalismo. Hoy, con la huelga de cuidados en la familia y la sociedad, damos visibilidad a un trabajo que nadie quiere reconocer, ya sea en la casa, mal pagado o como economía sumergida. Reivindicamos que el trabajo de cuidados sea reconocido como un bien social de primer orden, y exigimos la redistribución de este tipo de tareas.

Hoy reivindicamos una sociedad libre de opresiones, de explotación y violencias machistas. Llamamos a la rebeldía y a la lucha ante la alianza entre el patriarcado y el capitalismo que nos quiere dóciles, sumisas y calladas.

No aceptamos estar sometidas a peores condiciones laborales, ni cobrar menos que los hombres por el mismo trabajo. Por eso, hoy también hacemos huelga laboral.

Huelga contra los techos de cristal y la precariedad laboral, porque los trabajos a los que logramos acceder están marcados por la temporalidad, la incertidumbre, los bajos salarios y las jornadas parciales no deseadas. Nosotras engrosamos las listas del paro. Muchos de los trabajos que realizamos no poseen garantías o no están regulados. Y cuando algunas de nosotras tenemos mejores trabajos, nos encontramos con que los puestos de mayor salario y responsabilidad están copados por hombres. La empresa privada, la pública, las instituciones y la política son reproductoras de la brecha de género.

¡BASTA! de discriminación salarial por el hecho de ser mujeres, de menosprecio y de acoso sexual en el ámbito laboral.

Denunciamos que ser mujer sea la principal causa de pobreza y que se nos castigue por nuestra diversidad. La precariedad se agrava para muchas de nosotras por tener mayor edad, ser migrada y estar racializadas, por tener diversidad funcional o una imagen alejada de la normatividad. Reivindicamos que nuestra situación laboral nos permita desarrollar un proyecto vital con dignidad y autonomía; y que el empleo se adapte a las necesidades de la vida:  el embarazo o los cuidados no pueden ser objeto de despido ni de marginación laboral, ni deben menoscabar nuestras expectativas personales ni profesionales.

Exigimos también las pensiones que nos hemos ganado. No más pensiones de miseria, que nos obligan a sufrir pobreza en la vejez. Pedimos la cotitularidad de las pensiones y que el tiempo dedicado a tareas de cuidado, o que hemos desarrollado en el campo, sea reconocido en el cálculo de las pensiones al igual que el trabajo laboral y luchamos  por  la ratificación del convenio 189 de la OIT que regula el trabajo doméstico.

Gritamos bien fuerte contra el neoliberalismo salvaje que se impone como pensamiento único a nivel mundial y que destroza nuestro planeta y nuestras vidas. Las mujeres tenemos un papel primordial en la lucha contra del cambio climático y en la preservación de la biodiversidad . Por eso, apostamos decididamente por la soberanía alimentaria de los pueblos. Apoyamos el trabajo de muchas compañeras que ponen en riesgo su vida por defender el territorio y sus cultivos. Exigimos que la defensa de la vida se sitúe en el centro de la economía y de la política.

Exigimos ser protagonistas de nuestras vidas, de nuestra salud y de nuestros cuerpos, sin ningún tipo de presión estética. Nuestros cuerpos no son mercadería ni objeto, y por eso, también hacemos huelga de consumo. ¡Basta ya de ser utilizadas como reclamo!

Exigimos también la despatologización de nuestras vidas, nuestras emociones, nuestras circunstancias: la medicalización responde a intereses de grandes empresas, no a nuestra salud. ¡Basta de considerar nuestros procesos de vida como enfermedades!

La educación es la etapa principal en la que construimos nuestras identidades sexuales y de género y por ello las estudiantes, las maestras, la comunidad educativa y todo el movimiento feminista exigimos nuestro derecho a una educación pública, laica y feminista. Libre de valores heteropatriarcales desde los primeros tramos educativos, en los que las profesoras somos mayoría, hasta la universidad. Reivindicamos también nuestro derecho a una formación afectivo-sexual que nos enseñe en la diversidad, sin miedos, sin complejos, sin reducirnos a meros objetos y que no permita una sola agresión machista ni LGTBIfóbica en las aulas.

Exigimos un avance en la coeducación en todos los ámbitos y espacios de formación y una educación que no relegue nuestra historia a los márgenes de los libros de texto; y en la que  la perspectiva de género se transversal a todas las disciplinas. ¡No somos una excepción, somos una constante que ha sido callada!

 

¡VIVAN LA HUELGA DE CUIDADOS, DE CONSUMO, LABORAL Y EDUCATIVA!
¡VIVA LA HUELGA FEMINISTA!

 

Ninguna mujer es ilegal. Decimos ¡BASTA! al racismo y la exclusión. Gritamos bien alto: ¡No a las guerras y a la fabricación de material bélico! Las guerras son producto y extensión del patriarcado y del capitalismo para el control de los territorios y de las personas. La consecuencia directa de las guerras son millares de mujeres refugiadas por todo el mundo, mujeres que estamos siendo victimizadas, olvidadas y violentadas. Exigimos la acogida de todas las personas migradas, sea por el motivo que sea. ¡Somos mujeres libres en territorios libres!

Denunciamos los recortes presupuestarios en los sectores que más afectan a las mujeres: el sistema de salud, los servicios sociales y la educación.

Denunciamos la corrupción como un factor agravante de la crisis.

Denunciamos la justicia patriarcal que no nos considera sujetas de pleno derecho.

Denunciamos la grave represión y recortes de derechos que estamos sufriendo.

Exigimos plena igualdad de derechos y condiciones de vida, y la total aceptación de nuestra diversidad.

¡NOS QUEREMOS LIBRES, NOS QUEREMOS VIVAS, FEMINISTAS, COMBATIVAS Y REBELDES!
Hoy, la huelga feminista no se acaba:
¡SEGUIREMOS HASTA CONSEGUIR EL MUNDO QUE QUEREMO
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